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.Es inaceptable.Es posible que Sadam Husein haya leído los informes de Amnistía Internacional sobre las atrocidades cometidas por el ejército israelí en la Cisjordania ocupada y en la franja de Gaza.Por ello, su corazón sufre.No puede soportarlo.Por otro lado, las sanciones no pueden mostrar su eficacia porque los Estados Unidos vetan su aplicación, y las negociaciones siguen bloqueadas.¿Qué queda, aparte de la fuerza? Ha estado esperando durante años: trece en el caso del Líbano; veinte en el de los territorios ocupados.Este argumento nos suena.La única diferencia entre este y el que hemos oído en alguna otra ocasión está en que Sadam Husein podía decir, sin temor a equivocarse, que las sanciones y las negociaciones no se pueden poner en práctica porque los Estados Unidos lo impiden.George Bush no podía decir lo mismo, dado que, en su caso, las sanciones parece que sí funcionaron, por lo que cabía pensar que las negociaciones también darían resultado: en vez de ello, el presidente americano las rechazó de plano, diciendo de manera explícita que en ningún momento iba a haber negociación alguna.¿Alguien vio que en la prensa hubiera comentarios que señalaran la importancia de todo esto? No, ¿por qué?, es una trivialidad.Es algo que, de nuevo, un adolescente que sepa las cuatro reglas puede resolver en un minuto.Pero nadie, ni comentaristas ni editorialistas, llamaron la atención sobre ello.Nuevamente se pone de relieve, los signos de una cultura totalitaria bien llevada, y demuestra que la fabricación del consenso sí funciona.Solo otro comentario sobre esto último.Podríamos poner muchos ejemplos a medida que fuéramos hablando.Admitamos, de momento, que efectivamente Sadam Husein es un monstruo que quiere conquistar el mundo —creencia ampliamente generalizada en los Estados Unidos—.No es de extrañar, ya que la gente experimentó cómo una y otra vez le martilleaban el cerebro con lo mismo: está a punto de quedarse con todo; ahora es el momento de pararle los pies.Pero, ¿cómo pudo Sadam Husein llegar a ser tan poderoso? Iraq es un país del Tercer Mundo, pequeño, sin infraestructura industrial.Libró durante ocho años una guerra terrible contra Irán, país que en la fase posrevolucionaria había visto diezmado su cuerpo de oficiales y la mayor parte de su fuerza militar.Iraq, por su lado, había recibido una pequeña ayuda en esa guerra, al ser apoyado por la Unión Soviética, los Estados Unidos, Europa, los países árabes más importantes y las monarquías petroleras del Golfo.Y, aun así, no pudo derrotar a Irán.Pero, de repente, es un país preparado para conquistar el mundo.¿Hubo alguien que destacara este hecho? La clave del asunto está en que era un país del Tercer Mundo y su ejército estaba formado por campesinos, y en que —como ahora se reconoce— hubo una enorme desinformación acerca de las fortificaciones, de las armas químicas, etc.; ¿hubo alguien que hiciera mención de todo aquello? No, no hubo nadie.Típico.Fíjense que todo ocurrió exactamente un año después de que se hiciera lo mismo con Manuel Noriega.Este, si vamos a eso, era un gángster de tres al cuarto, comparado con los amigos de Bush, sean Sadam Husein o los dirigentes chinos, o con Bush mismo.Un desalmado de baja estofa que no alcanzaba los estándares internacionales que a otros colegas les daban una aureola de atracción.Aun así, se le convirtió en una bestia de exageradas proporciones que en su calidad de líder de los narcotraficantes nos iba a destruir a todos.Había que actuar con rapidez y aplastarle, matando a un par de cientos, quizás a un par de miles, de personas.Devolver el poder a la minúscula oligarquía blanca —en torno al 8% de la población— y hacer que el ejército estadounidense controlara todos los niveles del sistema político.Y había que hacer todo esto porque, después de todo, o nos protegíamos a nosotros mismos, o el monstruo nos iba a devorar.Pues bien, un año después se hizo lo mismo con Sadam Husein.¿Alguien dijo algo? ¿Alguien escribió algo respecto a lo que pasaba y por qué? Habrá que buscar y mirar con mucha atención para encontrar alguna palabra al respecto.Démonos cuenta de que todo esto no es tan distinto de lo que hacía la Comisión Creel cuando convirtió a una población pacífica en una masa histérica y delirante que quería matar a todos los alemanes para protegerse a sí misma de aquellos bárbaros que descuartizaban a los niños belgas.Quizás en la actualidad las técnicas son más sofisticadas, por la televisión y las grandes inversiones económicas, pero en el fondo viene a ser lo mismo de siempre.Creo que la cuestión central, volviendo a mi comentario original, no es simplemente la manipulación informativa, sino algo de dimensiones mucho mayores.Se trata de si queremos vivir en una sociedad libre o bajo lo que viene a ser una forma de totalitarismo autoimpuesto, en el que el rebaño desconcertado se encuentra, además, marginado, dirigido, amedrentado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes patrióticos, e imbuido de un temor reverencial hacia el líder que le salva de la destrucción, mientras que las masas que han alcanzado un nivel cultural superior marchan a toque de corneta repitiendo aquellos mismos eslóganes que, dentro del propio país, acaban degradados.Parece que la única alternativa esté en servir a un estado mercenario ejecutor, con la esperanza añadida de que otros vayan a pagarnos el favor de que les estemos destrozando el mundo.Estas son las opciones a las que hay que hacer frente.Y la respuesta a estas cuestiones está en gran medida en manos de gente como ustedes y yo.PENSAMIENTO ÚNICO Y NUEVOS AMOS DEL MUNDODe todas las ilusionesla más peligrosa consiste en pensarque no existe sino una sola realidad.Paul WatzlawickParece ser una ficción de Jorge Luis Borges.En un reino lejano, un soberano magnífico y cruel, aferrado a los atributos de su poder, encerrado en su suntuoso palacio, al parecer no había visto que el mundo, imperceptiblemente, estaba cambiando a su alrededor.Hasta que llegó el día de la gran decisión.Entonces parece que, para su gran asombro, vio que sus órdenes no eran nada más que simples ruidos y no se traducían en actos.Al parecer el poder se había desplazado y el soberano magnífico había dejado de ser el amo del mundo.Aquellos que en las grandes democracias libran interminables lides electorales por conquistar el poder, ¿no se arriesgan, en caso de victoria, a experimentar un desengaño semejante al del soberano de esta fábula? ¿Saben, en este fin de siglo, que el poder se ha movido? ¿Que ha desertado de esos espacios precisos que circunscribe lo político? ¿No están corriendo el peligro de mostrar muy pronto en público el espectáculo de su impotencia; de verse obligados a andarse con rodeos, retroceder, renegar de sus opiniones y reconocer que el verdadero poder está en otra parte, fuera de su alcance?Un gran semanario francés publicaba recientemente una encuesta acerca de los 50 hombres más influyentes del planeta.Ni un solo jefe de estado o de gobierno, ni un ministro o diputado, de ningún país, figuraba en ella.Otro semanario dedicó hace unas semanas su primera página a el hombre más influyente del mundo.¿De quién se trataba? ¿Del Sr [ Pobierz całość w formacie PDF ]