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.E.Housman), y porque el respeto por uno mismo es la base del respeto por los demás.Cuanto más alta sea nuestra estima, más alegría experimentaremos por el solo hecho de ser, de despertarnos por la mañana, de vivir dentro de nuestros cuerpos.Estas son las recompensas de la confianza y el respeto por nosotros mismos.En Honoring the Self he analizado con detalle por qué existen tales correlaciones; pero creo que está claro que si deseamos ampliar nuestras posibilidades positivas y, por lo tanto transformar la calidad de nuestra existencia, debemos empezar por desarrollar nuestra autoestima.Examinemos más profundamente el significado de la autoestima.La autoestima, en cualquier nivel, es una experiencia íntima; reside en el núcleo de nuestro ser.Es lo que yo pienso y siento sobre mi mismo, no lo que otros piensan o sienten sobre mí.Cuando somos niños, los adultos pueden alimentar o minar la confianza y el respeto por nosotros mismos, según que nos respeten, nos amen, nos valoren y nos alienten a tener fe en nosotros mismos, o no lo hagan.Pero aun en nuestros primeros años de vida nuestras propias elecciones y decisiones desempeñan un papel crucial en el nivel de autoestima que a la larga desarrollemos.Estamos lejos de ser meros receptáculos pasivos de las opiniones que los demás tengan de nosotros.Y de todos modos, cualquiera que haya sido nuestra educación, como adultos la cuestión está en nuestras manos.Nadie puede respirar por nosotros, nadie puede pensar por nosotros, nadie puede imponernos la fe y el amor por nosotros mismos.Puedo ser amado por mi familia, mi pareja y mis amigos, pero no amarme a mí mismo.Puedo ser admirado por mis socios y considerar no obstante que carezco de valores.Puedo proyectar una imagen de seguridad y aplomo que engañe a todo el mundo, y temblar secretamente porque me siento inútil.Puedo satisfacer las expectativas de los demás y no las mías; puedo obtener altos honores y sin embargo sentir que no he logrado nada; puedo ser adorado por millones de personas pero despertar cada mañana con una deprimente sensación de fraude y de vacío.Alcanzar el "éxito" sin alcanzar una autoestima positiva es estar condenado a sentirse como un impostor que espera con angustia que lo descubran.Así como el aplauso de los otros no genera nuestra autoestima, tampoco lo hacen el conocimiento, ni la destreza, ni las posesiones materiales, ni el matrimonio, ni la paternidad o maternidad, ni las obras de beneficencia, ni las conquistas sexuales, ni las cirugías estéticas.A veces estas cosas pueden hacernos sentir mejor con respecto a nosotros mismos por un tiempo, o más cómodos en determinadas situaciones; pero comodidad no es autoestima.Lo trágico es que la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto en todas partes menos dentro de sí mismas, y por ello fracasan en su búsqueda.Veremos que la autoestima positiva se comprende mejor como una suerte de logro espiritual, es decir, como una victoria en la evolución de la conciencia.Cuando comenzamos a concebirla de este modo, como un estado de conciencia, descubrimos la necedad de creer que sólo con lograr que los demás se formen una impresión positiva de nosotros disfrutaremos de una consideración positiva por parte de nosotros mismos.Dejaremos de decirnos: si pudiera lograr otro ascenso; si pudiera ser esposa y madre; si pudiera ser considerado un buen padre; si pudiera comprarme un coche más grande; si pudiera escribir otro libro, adquirir otra empresa, tener un nuevo amante, recibir otro premio, lograr un reconocimiento más de mi "abnegación".entonces me sentiría realmente en paz conmigo mismo.Nos daremos cuenta de que, puesto que la búsqueda es irracional, ese anhelo por "algo más" existirá siempre.Si la autoestima es el juicio de que soy apto para la vida, la experiencia de mi propia capacidad y valía, si la autoestima es una conciencia autoafirmadora, una mente que confía en sí misma, nadie puede generar esta experiencia, salvo uno mismo.Cuando apreciamos la verdadera naturaleza de la autoestima, vemos que no es competitiva ni comparativa.La verdadera autoestima no se expresa por la autoglorificación a expensas de los demás, o por el afán de ser superior a los otros o de rebajarlos para elevarse uno mismo.La arrogancia, la jactancia y la sobrevaloración de nuestras capacidades reflejan más bien una autoestima equivocada y no, como imaginan algunos, un exceso de autoestima.El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con los demás, es una de las características más significativas de una autoestima sana.La importancia de una autoestima sana radica en que esa es la base de nuestra capacidad para responder de manera activa y positiva a las oportunidades que se nos presentan en el trabajo, en el amor y en la diversión.Además, es la base de esa serenidad de espíritu que hace posible disfrutar de la vida.El concepto de si mismo como destinoEl concepto que cada uno de nosotros tiene de sí mismo consiste en quién y qué pensamos que somos consciente y subconscientemente, nuestros rasgos físicos y psicológicos, nuestras cualidades y nuestros defectos y, por encima de todo, nuestra autoestima.La autoestima es el componente evaluativo del concepto de si mismo.Este concepto modela nuestro destino, es decir, que la visión más profunda que tenemos de nosotros mismos influye sobre todas nuestras elecciones y decisiones más significativas y, por ende, modela el tipo de vida que nos creamos.Las breves ilustraciones que siguen procuran clarificar cómo el concepto de sí mismo afecta a los sentimientos y a la conducta.Lea estas historias con esa perspectiva en mente.Alicia tenía treinta y cuatro años y trabajaba de vendedora en unos grandes almacenes.Aunque mantenía con un hombre una relación que ella describía como "confortable", nunca se había casado.En nuestro primer encuentro explicó que no tenía ninguna queja específica, sino más bien una sensación de insatisfacción general, la sensación de que "la vida debe ser algo más que esto".Luego agregó:"Me gustaría entenderme mejor, y me gustaría ser más emprendedora".Le pedí que cerrara los ojos y se sumergiera en la siguiente fantasía:"Piense que está al pie de una montaña, cualquier clase de montaña que desee imaginar.Hay un sendero que conduce hasta la cima.Comienza a caminar.A medida que sube, siente el esfuerzo en los músculos de las piernas.¿Hay árboles y flores en la ladera de esta montaña?.Mientras sube va tomando conciencia de algo muy interesante: Todos los miedos, dudas e inseguridades de su vida cotidiana parecen desaparecer, como si fueran un exceso de equipaje que usted ya no necesita.Cuanto más asciende, más libre se siente.A medida que se acerca a la cima se da cuenta de que casi no pesa nada.Tiene la mente despejada.Se siente más fuerte, más segura de si misma que durante toda su vida anterior.Imagine ese estado y explórelo [ Pobierz całość w formacie PDF ]